Antes de sumergirse en el tsunami de quejas y reivindicaciones vecinales, José Luis Sabas, concejal de Obras y Servicios y presidente del consejo de distrito de Basurto, quiere apuntar que es «optimista». «El distrito tiene ante sí retos de regeneración urbana trascendentales para la ciudad», aclara. Por eso, a la preocupación y al miedo de algunos barrios como Olabeaga, que teme quedarse «encajonado» entre tanta infraestructura nueva, responde asegurando que los cambios «son una oportunidad»: «Manteniendo su personalidad, proyectos como el nuevo San Mamés o el soterramiento de la A-8 integrarán Olabeaga en la ciudad». Además, añade que estas actuaciones atraerán población y, con ella, nuevos equipamientos. Dos pájaros de un tiro.

En barrios altos como Masustegi y Monte Caramelo, hermanos geográficos y de penurias, Sabas aclara que las circunstancias de los dos enclaves son distintas. En Masustegi se han invertido 2,5 millones en tres años, «pero no se pueden hacer actuaciones donde los dueños de las viviendas ni siquiera son propietarios del suelo», puntualiza. Por el contrario, en Monte Caramelo -donde hace meses proliferaban pintadas contra el alcalde, del tipo ‘Azkuna, nos tienes abandonados’- el concejal avanza que «ya se está trabajando con los vecinos para regenerar el barrio».
Pero éste no es el único lugar del Distrito 8 que pide mejoras a gritos. También está la Punta de Zorroza: un lugar que los vecinos consideran dejado de la mano de Dios y que Sabas ya observa como «otra oportunidad», que vendrá de la mano de una reordenación urbanística. Más complicado está el tema de los olores: «He escrito 20 cartas al Gobierno vasco y también he hablado con el Ayuntamiento de Barakaldo para exigir una solución y control». Por lo que se ve, y se huele, sin éxito.
¿Y del barrio que da nombre al distrito, qué tiene que decir Sabas? «Los proyectos venidos y por venir cerrarán brechas y harán de Basurto un barrio verde y con una calidad de vida envidiable», insiste. Zonas verdes en la cubrición de Feve por Basurto, sobre la A-8, en la ampliación del parque del Hospital de Basurto, en la reordenación de Garellano y en el futuro Sabino Arana post ’scalextric’… «En diez años no habrá quien reconozca el distrito», asegura.
Consejos de distrito
Por eso, al describir este panorama, dice sorprenderse del «pesimismo de algunos». En este punto, la edil de Participación Ciudadana, Itziar Urtasun, y la secretaria del distrito, Estibaliz Merino, le dan la razón: «A los vecinos se les ofrecen soluciones, pero igual no son las que quieren. Y a veces te vienen pidiendo cosas que ya están en marcha».
Pese a todo, José Luis Sabas asegura que «la mayoría de la ciudadanía ve los cambios y nos respalda». Aunque, cuando alude a esa «mayoría», desde luego no se refiere a las asociaciones que dicen sentirse ninguneadas. «A los consejos de distrito no se va a exigir. Que cada uno ocupe su lugar. A mí me ha elegido el pueblo de Bilbao y las decisiones se toman en el pleno municipal», zanja el concejal, que en la órbita de esta tajante argumentación aclara que «el buenismo» no va con él.
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